La fascinación que ejerce Yuri es poderosa. Con decirles que el otro día en el trabajo todos nos chutamos la E-True-Hollywood-Story de la Yuri. Nos pasamos a enterar TODO sobre su infancia, dominada por la madre posesiva y controladora, su pasión por la danza, la incursión en el mundo de la música, las drogas y el sexo, luego que se encontró con Jesusito (y filmó un par de pelis de culto), luego que se aburrió de ser una santa, y ahora que se cree la Lady Gaga de México (ah, porque claro, como tooodos recordarán, en algún momento fue considerada -según dicen- como la "Madonna" mexicana -hasta sus bra de conos tenía). Con un melodrama de vida que tiene su debida caída y redención, Yuri encarna a la mujer polifacética: de inocente (con su "Pequeño panda de Chapultepec") a puta (con "El apagón"), de santa a liberada, si algo nos enseñó la Yuri es que uno puede cambiar cuantas veces quiera, y luego aún más. Si Yuri pudo, ¿por qué uno no?
En esta canción, escrita por Arjona, Yuri hace fuertes declaraciones: todos conocemos las clásicas "sentirme mujer porque lavo los platos" o "ser en tu cama una tercera almohada", y, por supuesto el "contigo pero sola", las tres palabras mágicas que engloban todo el despecho de una época.
Detalles icónicos del video:
- El fleco de la Yuri y el copetazo del Alexis Ayala.
- El "¿Me estás oyendo ******?" del principio no tiene desperdicio. Seguro la Paquita se inspiró de aquí.
- La ventana estilo casa-de-la-Del-Valle por donde Yuri ve pasar al destino disfrazado de asesino. Además, si se fijan, aunque el día está soleado, todo el tiempo se la pasa llueve y llueve en la bendita ventana.
- El clásico close-up en un espacio tan brillante que, cuando se emociona la Yuri, hasta quema la imagen.
- La memorable y acartonadísima actuación de Alexis Ayala, en el papel estelar del marido al que no se le mueve ni una pestaña. Hasta da coraje, viendo las ganas que le echa la Yuri para seducirlo.
- ¿Ya se fijaron que el hijito pasa a ser el nuevo marido de Yuri, en el mismísimo lecho conyugal? No, bueno, si la Yuri es una perversa, ya decía yo. ¿Y luego por qué tiene uno complejo de Edipo, se preguntan aún? Claro, si el marido te falla, ahí tienes a tus hijos.
- El magnífico final cuando el marido abre el clóset y sólo encuentra cuatro ganchos pelones. Tómala barbón.
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