La madre de todas las telenovelas, o por lo menos de lo que simboliza una telenovela mexicana, es María la del Barrio. Tercera parte de la trilogía de las Marías, María la del Barrio cuenta la historia de... pues sí, de María, la pobre niña de los basureros que llega a las cumbres de Las Lomas. Igual que la vida real, esta telenovela tenía una historia complicadísima, llena de histeria, amnesia, identidades confundidas, engaños y, sobre todo, situaciones inverosímiles al por mayor. Thalía se corona como reina de las actrices mediocres -vaya, ni nominación al premio TVyNovelas se sacó-, pero Itatí Cantoral, con el papel de Soraya Montenegro, llegó en definitiva para quedarse y poblar nuestros recuerdos con gritos desaforados y crisis psicóticas.
Como resulta imposible postear la telenovela completa, aquí les dejo la que tal vez sea la escena más representativa de toda la historia. Cuando la encarnación del mal, Soraya Montenegro, descubre que Nandito, hijo de María la del Barrio y el "hombre" del que está supuestamente enamorada, en realidad está enamorado de su hijastra Alicia (también conocida como la "maldita lisiada"), el infierno abre sus puertas y no hay nadie capaz de detener la tremenda furia de una mujer dolida. Gritos, golpes, lágrimas y sangre, son sólo algunos de los fantásticos elementos que encontramos en esta escena y que resumen, en apenas 6 minutos, la estética visual de la época.
Lejos están ya esas noches en que, acompañado de una sincronizada hecha con tortillinas Tía Rosa, María la del Barrio me enseñaba las verdades de la vida.
Detalles icónicos:
- Primero que nada, la música de fondo. Qué Ennio Morricone ni qué ocho cuartos. Realmente uno siente el suspenso con ese tun-tun tun-tun tun-tun que nunca olvidaré.
- La escenografía supuestamente representa lo que era una casa lujosa en los 90s.
- Los continuos close-ups a todos los personajes. Les digo, eso del close-up era la onda del momento.
- Frases inolvidables como "¿qué hace besando a la lisiada?", "escuincla babosa", "pero te va a pesar, ¡te va a pesar!", "quítate vieja zorra", "esta mujer está loca... ¡se le ha metido el demonio!" y la mejor de todas, la clásica "maldita lisiada" (tanto ha trascendido esta última frase que hasta existe el ringtone para el celular).
- El combate Soraya vs. The people, en el cual la señora Montenegro logra madrearse a todos. Seguro practicó antes en el Street Fighter II.
- La caída en cámara lenta de la maldita lisiada siempre me recuerda al chiste el osito bimbo. Si no se lo saben, luego se los cuento.
- Todos los mirones que están ahí y no hacen nada. Sobre todo la vieja que anda por ahí (güera tenía que ser) que nomás se la pasa viendo y no sabe qué hacer.
- Mi segunda parte favorita: Cuando Soraya le entierra las tijeras a Nandito, el pobrecillo grita como niña y casi, casi se muere de la impresión. Magistral la actuación de Osvaldo Benavides. Aún hoy no sé por qué Alejandro González Iñárritu no se lo llevó para hacer Amores perros.