viernes, 9 de marzo de 2012

1996 - María la del barrio

Las telenovelas: nuestras maestras del deseo. Si algo marcó a la década de los 90s -por lo menos en México, aunque estoy seguro que en otras partes del mundo también- fueron las telenovelas. Gracias a ellas aprendimos a seducir a nuestros jefes, a echar miradas matadoras y, el mejor consuelo, a esperar el día en que nos convertiríamos en las meras meras señoras de la casa (con al menos dos apellidos compuestos).

La madre de todas las telenovelas, o por lo menos de lo que simboliza una telenovela mexicana, es María la del Barrio. Tercera parte de la trilogía de las Marías, María la del Barrio cuenta la historia de... pues sí, de María, la pobre niña de los basureros que llega a las cumbres de Las Lomas. Igual que la vida real, esta telenovela tenía una historia complicadísima, llena de histeria, amnesia, identidades confundidas, engaños y, sobre todo, situaciones inverosímiles al por mayor. Thalía se corona como reina de las actrices mediocres -vaya, ni nominación al premio TVyNovelas se sacó-, pero Itatí Cantoral, con el papel de Soraya Montenegro, llegó en definitiva para quedarse y poblar nuestros recuerdos con gritos desaforados y crisis psicóticas.

Como resulta imposible postear la telenovela completa, aquí les dejo la que tal vez sea la escena más representativa de toda la historia. Cuando la encarnación del mal, Soraya Montenegro, descubre que Nandito, hijo de María la del Barrio y el "hombre" del que está supuestamente enamorada, en realidad está enamorado de su hijastra Alicia (también conocida como la "maldita lisiada"), el infierno abre sus puertas y no hay nadie capaz de detener la tremenda furia de una mujer dolida. Gritos, golpes, lágrimas y sangre, son sólo algunos de los fantásticos elementos que encontramos en esta escena y que resumen, en apenas 6 minutos, la estética visual de la época.

Lejos están ya esas noches en que, acompañado de una sincronizada hecha con tortillinas Tía Rosa, María la del Barrio me enseñaba las verdades de la vida.

Detalles icónicos:
  • Primero que nada, la música de fondo. Qué Ennio Morricone ni qué ocho cuartos. Realmente uno siente el suspenso con ese tun-tun tun-tun tun-tun que nunca olvidaré.
  • La escenografía supuestamente representa lo que era una casa lujosa en los 90s.
  • Los continuos close-ups a todos los personajes. Les digo, eso del close-up era la onda del momento.
  • Frases inolvidables como "¿qué hace besando a la lisiada?", "escuincla babosa", "pero te va a pesar, ¡te va a pesar!", "quítate vieja zorra", "esta mujer está loca... ¡se le ha metido el demonio!" y la mejor de todas, la clásica "maldita lisiada" (tanto ha trascendido esta última frase que hasta existe el ringtone para el celular).
  • El combate Soraya vs. The people, en el cual la señora Montenegro logra madrearse a todos. Seguro practicó antes en el Street Fighter II.
  • La caída en cámara lenta de la maldita lisiada siempre me recuerda al chiste el osito bimbo. Si no se lo saben, luego se los cuento.
  • Todos los mirones que están ahí y no hacen nada. Sobre todo la vieja que anda por ahí (güera tenía que ser) que nomás se la pasa viendo y no sabe qué hacer.
  • Mi segunda parte favorita: Cuando Soraya le entierra las tijeras a Nandito, el pobrecillo grita como niña y casi, casi se muere de la impresión. Magistral la actuación de Osvaldo Benavides. Aún hoy no sé por qué Alejandro González Iñárritu no se lo llevó para hacer Amores perros.


1993 - No Rain - Blind Melon

Aquí tenemos, sin lugar a duda, a la predecesora de la Little Miss Sunshine, que vivía en un recoveco de nuestro inconsciente desde la bendita década de los 90s. El vídeo de "No Rain" de la -prácticamente desconocida- banda gringa Blind Melon es, en realidad, una metáfora de nuestras vidas en los 90s.

Miren bailar a la niña-abejita al principio del vídeo. ¡A que se ve rete chula! Ella baila y baila, pero como está tan adelantada a su tiempo, sólo recibe risas burlonas del público. ¿Será eso suficiente para robarle su sueño de ser la estrella mundial del tap? ¡No, por supuesto que no! Aunque está sola en el mundo, ella seguirá bailando con todo su corazón hasta cumplir su sueño. ¡Y vaya que lo cumple! ¿No les fascina cuando entra al jardín de las abejitas con sus lentes todos ladeados? Wow, cómo me gustaría estar ahí, sobre todo porque se ve que la escuincla está en medio de un viaje mega ácido (claro, seguro el negro del perrito le regaló una tacha o el viejito de la banca la llevó por unos dulces). Finalmente llega a un paraíso lleno de abejitas y, también por qué no, abe-jotas.

¿Qué puedo decir? Adoro a la niña-abejita. Sus lentes gigantes, sus mangas de abejita, sus antenitas de abejita, su mega tutú negro con amarillo, sus pecas y su actitud tan decididamente apícola son, simplemente, un encanto.

Ah, cómo quisiera yo también ser una niña-abejita y no alguien a punto de cumplir 30 años.

Detalles icónicos del vídeo:

  • La niña-abejita. No me acordaba del nombre de la canción; mucho menos de la banda. Bueno, ni siquiera de la tonadita. Lo que sí marcó mi vida fue la niña-abejita.
  • Los colores ácidos del jardín de las abejitas. Fíjense bien en el contraste entre el mundo real en todos opacos y el fascinante mundo de las abejas entachadas.
  • El pelo largo de todos los integrantes de la banda. Esto es claramente un resabio de las bandas de rock ochenteras.
  • El bailadito de Shannon Hoon (el vocalista) no tiene madre. Fíjate bien Natalie Imbruglia, esto sí es naturalidad.




miércoles, 7 de marzo de 2012

1993 - Detrás de mi ventana - Yuri

No, bueno, la Yuri adorada. Innecesaria resulta toda presentación. Ícono de los 80s, los 90s y demás, la güera sigue vigente... bueno, más o menos.

La fascinación que ejerce Yuri es poderosa. Con decirles que el otro día en el trabajo todos nos chutamos la E-True-Hollywood-Story de la Yuri. Nos pasamos a enterar TODO sobre su infancia, dominada por la madre posesiva y controladora, su pasión por la danza, la incursión en el mundo de la música, las drogas y el sexo, luego que se encontró con Jesusito (y filmó un par de pelis de culto), luego que se aburrió de ser una santa, y ahora que se cree la Lady Gaga de México (ah, porque claro, como tooodos recordarán, en algún momento fue considerada -según dicen- como la "Madonna" mexicana -hasta sus bra de conos tenía). Con un melodrama de vida que tiene su debida caída y redención, Yuri encarna a la mujer polifacética: de inocente (con su "Pequeño panda de Chapultepec") a puta (con "El apagón"), de santa a liberada, si algo nos enseñó la Yuri es que uno puede cambiar cuantas veces quiera, y luego aún más. Si Yuri pudo, ¿por qué uno no?

En esta canción, escrita por Arjona, Yuri hace fuertes declaraciones: todos conocemos las clásicas "sentirme mujer porque lavo los platos" o "ser en tu cama una tercera almohada", y, por supuesto el "contigo pero sola", las tres palabras mágicas que engloban todo el despecho de una época.

Detalles icónicos del video:
  • El fleco de la Yuri y el copetazo del Alexis Ayala.
  • El "¿Me estás oyendo ******?" del principio no tiene desperdicio. Seguro la Paquita se inspiró de aquí.
  • La ventana estilo casa-de-la-Del-Valle por donde Yuri ve pasar al destino disfrazado de asesino. Además, si se fijan, aunque el día está soleado, todo el tiempo se la pasa llueve y llueve en la bendita ventana.
  • El clásico close-up en un espacio tan brillante que, cuando se emociona la Yuri, hasta quema la imagen.
  • La memorable y acartonadísima actuación de Alexis Ayala, en el papel estelar del marido al que no se le mueve ni una pestaña. Hasta da coraje, viendo las ganas que le echa la Yuri para seducirlo.
  • ¿Ya se fijaron que el hijito pasa a ser el nuevo marido de Yuri, en el mismísimo lecho conyugal? No, bueno, si la Yuri es una perversa, ya decía yo. ¿Y luego por qué tiene uno complejo de Edipo, se preguntan aún? Claro, si el marido te falla, ahí tienes a tus hijos.
  • El magnífico final cuando el marido abre el clóset y sólo encuentra cuatro ganchos pelones. Tómala barbón.

1992 - I Will Always Love You - Whitney Houston

Éste fue el balde de agua fría que lo inició todo. Aquí es donde me di cuenta que acercarse a los 30 es un negocio peligroso, donde sólo los más rudos sobreviven. Ya estoy más del lado de allá, que del lado de acá, como quien dice.

Nunca olvidaré la situación en la que me enteré de lo de la Whitney. Estaba yo en el bar de costumbre, cuando la Superperra se lanza con una interpretación de "I Will Always Love You", a todo mecate. "Claro", pensé yo, "buena rola para empezar la noche". Pero no, no, no. Era un tributo a la ñora. (Suspiro.)

Claro, no nos hágamos tarugos. The Bodyguard ES de los 90s, y nadie, pero nadie lo puede negar. Pero, bueno, yo me suponía que era algo así como 97, o 96 cuando mucho. ¡Error! Vivía en una mentira. La película que definió la fantasía de que te cargara Kevin Costner para salvarte de ser asesinada por tu fan psycho en medio de una muchedumbre fascinada por tu espectáculo, tiene nada más ni nada menos que 20 años. Sí caray, ya puede sacar licencia de conducir en casi todo el mundo.

Pues bien, la cosa no se queda ahí. Por supuesto que con la nueva Whitney-fiebre no me iba a quedar atrás y me fumé la peli enterita. Oh my. Hay lugares por donde no deberíamos volver a transitar. Pero dejando las cosas tétricas a un lado, no me digan que no lloraban porque se sentían la Whitney que por circunstancias del destino y de su apretadísima agenda, se veían forzadas a dejar al amor de su vida.

Y bueno, con todo esto, yo ya me siento igual que la Houston, viendo mis propios recuerdos en un teatro del horror.

Detalles icónicos del video:
  • Por supuesto las escenas de The Bodyguard, memorables.
  • El trajecito sastre de la Whitney, ultra chica-ejecutiva-de-los-90s.
  • La típica escena de diva en teatro vacío, saboreando la amargura de su éxito.
  • La melenita con crepé, que hasta mi mamá llevó un rato (a veces todavía quiere volver a ese look).
  • El vestuario metálico estilo Caballeros del Zodíaco, que ahora Madonna recuperó para el Super Bowl (otra prueba más de que los 90s están de vuelta).
  • La teletransportación al paisaje nevado, gracias a la magia de la imaginación.



1997 - Life in Mono - Mono

Sí, yo sé que lo viviste. La película Great Expectations causó furor en su época. Dirigida por Alfonso Cuarón, la peli mostraba a Ethan Hawke y Gwyneth Paltrow cuando eran súper chavitos (quince años menos, si hacemos la matemática). Cómo olvidar a la mamonsísima Stella haciéndose pasar por la última coca en el desierto de Nueva York, mientras el pobrecillo Finn (nombre mucho más edgy que el original Pip) se moría por ella. Por eso él se clavaba pintando monas con ojotes y pescados. Ah, qué tiempos aquellos. Mis lecciones de educación sentimental.

"Life in Mono" era el tema de esta peli. ¡Cómo olvidarla! Sobre todo el abrigazo negro de peluche y los movimientos epilépticos de la cantante Siobhan de Maré, dos cosas que siempre deseé y aún no se me han cumplido. Otra cosa que jamás olvidaré es el fantástico corito "Tu-ru-ru-ru-tuu-tuu" seguido de algo así como "oh-she-nu" (ingenue) o cualquier otra palabreja inventada que suene muy francesa y nice.

Detalles icónicos del video:
  • La bodega/loft como el lugar más edgy en que uno podía vivir, estar, visitar, etc.
  • El constante uso del fast-forward y el desenfocamiento como técnicas de extrañamiento narrativo.
  • El abrigo de peluche negro y los lentes naranjas (yo tenía unos azules).
  • El peinado à la garcon, eso sí, ultra relamido.
  • Colores intensos (fucsia, por ejemplo) contrastrados por negros profundos.
  • Lo más importante: Nonchalancia al por mayor.

1997 - Torn - Natalie Imbruglia

Para comenzar veremos a Natalie Imbruglia con el clásico "Torn". Porque YO SÉ QUE LO VIVISTE, no me digas que no. A que ponías esta rolita a todo volumen cuando el chico te dejaba botado. Obvio te sentías la Natalie con todo y el flequito "me-acabo-de-levantar-y-soy-muy-cool-para arreglarme". Por favor noten la referencia a la propia artificiosidad del video y el contraste la "naturalidad" con que N.I. baila a pesar de que su mundo se desmorona. Un clásico.